
Manuel no está solo - Rodrigo.Sinsen tido. Cartoné. b/n. 140 páginas. 20€.
Reedición de las historietas publicadas en La Luna de Madrid, una revista moderna de la época, Manuel... es la crónica de la breve historia de amor truncada entre Rodrigo y Manuel en el trasfondo de un Madrid delicioso, ideal y mágico como nunca había visto antes. Una ciudad pletórica, embriagada por el subidón amoroso de Rodrigo cuya vida gira en torno a la presencia/ausencia de Manuel, donde las salas de cine se convierten en autobuses nocturnos, en paseos por la Gran Vía una noche de primavera, en volar sobre el Paseo de Recoletos. Y los recursos utilizados para reflejar las emociones mudas de Rodrigo, de la euforia del amor a la amargura de la decepción y, finalmente, la aceptación y la metáfora del dolor, son de una precisión extraordinaria, creando un relato fluido de una textura cremosa y trazo detallista, realmente bonito. Relato en el que la experimentación gráfica es, en absoluto, gratuita, evidenciando un trabajo intelectual previo, una reflexión sobre la obra y cómo llevarla a cabo que no está al alcance de cualquiera. Visualmente deslumbrante (a pesar de algún detalle ochentero) y de una delicada emotividad como sólo tienen las historias pequeñas y cotidianas, Manuel... es una de las joyas secretas del tebeo español.
El volumen se complementa con varias historietas cortas publicadas en diversos medios y una bonito epílogo de Manuel no está solo. Eso sí, edición de superluxe muy cara. Y aparecen escenas explícitas de sexo homosexual entre señores muy peludos, así que no digan que no les avisé...

Carlitos Fax (Los libros de Mister K #1) - Albert Monteys
El jueves. Rústica. Color. 64 pag. 9.90€.
Carlitos Fax es un homenaje absoluto a la manera de hacer tebeos de Bruguera; escogiendo como personaje a una máquina de fax, que pasa a ser periodista en el convulso siglo XXX (argumento me recuerda a otro tebeo muy brugueriano, el divertidísimo Perico Carambola de Folch/Gallardo), Monteys pergueña divertidas historias de tres páginas que recuerdan inmediatamente al método de la mítica editorial catalana: narración fluidísima tremendamente dinámica y sabiamente eficaz sin excesivos alardes formales (esos personajes expresivos hasta el delirio que siempre aparecen deambulando como en un teatrillo), el tratamiento humorístico de cuestiones de nuestra vida cotidiana hábilmente re-contextualizados y un sentido del humor al que no le falta la mala leche. Toques retrofuturistas a lo Futurama redondean la fórmula de cómo hacer un tebeo comercial ("para chavales de 0 a 99 años" como rezaba el Tio Vivo) con talento y acierto aunque no con la brillantez de otros trabajos suyos (el mismo Para tí que eres joven o aquel Calavera Lunar). Ahora sólo falta que los de Mister K recopilen lo de Carlös (Chechu se caga de miedo), que está bien chulo.

WildC.A.T.S. Battery Park - Joe Casey/Sean Phillips/Steve Dillon
Planeta. Rústica. 224 pag. Color. 16.95€
Y de verdad que quería que me gustase, pero ha resultado una decepción gordísima. No dudo que Serial Boxes fuera un gran tebeo, pero demostrando aquello de que es más fácil derribar que construir, Casey es incapaz de dar atractivo a la nueva reorganización de Wildcats. Abusando de una estructura abarrotada de clichés vistos hasta la saciedad en otros tebeos de supes "para adultos", "serios" o "realistas" y, sobre todo, en series de televisión moernas tipo 24, el tebeo me ha resultado tremendamente aburrido. Hasta me da pereza contarles de que va, simplemente decirles que está casi totalmente dedicado al personaje de Cole, un típico tipo duro que se tira interminables páginas peleando con el FBI, metido en una rutinaria historia de drogas y, lo más importante, tonteando con Zealot, su ex-piba a la que creía muerta, todavía más dura y zumbada que él. Este par de dos, de dos..., este par, decía, toman un café, se dan de ostias con unas tías que pasan por allí, follan, se dan más ostias... Y no precisamente en ese orden. El clímax del volumen es una insulsa revisión del argumento "traidor en nuestras filas" (joer, si que son pupas en este grupo, primero Tao y ahora esto). Aunque por lo menos sale un malo que ha aprendido algo de Bill Gates en cuanto a cómo hay que conquistar el mundo (me lo imagino en un curso de reciclaje para supervillanos impartido por un Lex Luthor que diera clase delante de una pizarra en la que pusiera; "ES LA ECONOMÍA, ESTÚPIDOS"). Y el final, recuperando a una Voodoo desahuciada sin piernas, le da una nueva dimensión al concepto deus ex-machina (a falta que baje un ángel en el último momento para arreglarlo todo como en los clásicos, Casey utiliza a un daemonita). En fin un fiasco en toda regla del que sólo se salva el gran Sean Phillips.

El lado amargo - Santiago Valenzuela
Astiberri. Rústica. 96 pag. Color y b/n. 15€.

Feria de monstruos - Bruce Jones/Berni Wrightson
Planeta. Cartone. 64 paginas. b/n. 7.95€
Inspirado tanto en los tebeos EC como en el clásico Freaks de Tod Browning e incluso el folletín romántico, Jones construye la historia sobre una brutal venganza, el castigo y la culpa, que debería ser obligatorio en una escuela de guionistas, trampas incluidas (y son unas trampas para cazar brontosaurios por lo menos). Pero que funciona como un reloj gracias a la férrea estructura del guión, lo descarnado de la historia y, sobre todo, el brillante trabajo de Wrightson, depurando y estilizando al mítico ilustrador de los tebeos de terror EC, Graham Ingels, luciendo pletórico de fuerza en b/n (la anterior edición era a color) y extraordinariamente detallista e imaginativo en el retrato de lo grotesco.

Claus y Simón, los reyes de la evasión - Santi Arcas/Daniel Acuña
Glenat. Cartoné. 48 pag. Color. 12€
Y por sorpresa me encuentro en la librería con un álbum a todo color publicado por Glenat con una nueva aventura de estos personajes con la que Arcas & Acuña debutaron en el mercado francés. El planteamiento es muy sencillo; Claus y Simón malviven en un Japón "alternativo" actuando en teatros de mala muerte hasta que son contratados para debutar en Cosmo City como especialistas de escapismo al estilo Houdini pero del futuro. Todo va como la seda hasta que las mafias del espectáculo entran el la vida de la pareja.
Este es, claramente, un tebeo de dibujante. El trabajo de Acuña es soberbio, en este caso aplicando un color que recuerda lejanamente a Corben y, sobre todo, a Liberatore. En el mundo de Acuña todo tiene un aspecto estupendo, desde las calles de Orient City directamente extraídas de un Neuromante que hubiera sido ambientado en el Shangay de los años 30, hasta el paraíso retrofuturista de Cosmo City. Un mundo que parece conectado a la cultura popular del momento, desde el manga hasta tebeos como Terminal City; policías cabezones que parecen sacados del Dr. Slump, animales parlantes, descomunales peces-nave, preciosos zeppelines, monos escapistas... Y, por supuesto, las despampanantes señoritas que dibuja Acuña... Lástima, que el argumento no esté a la altura. No es que sea horrible ni mucho menos, es puro entretenimiento con toques de humor, pero en el que los recursos para construir la historia suenan a algo ya visto/leído y no me ha acabado de convencer. En fin, como dice mi madre; "es que comes con los ojos".
Y el otro es el Superlópez, con dos entregas (nºs 9 y 15, publicados el 6 y 20 de julio respectivamente) en las que se encuentran clásicos como La semana más larga, Los cabecicubos o El señor de los chupetes, tres de mis historias favoritas del personaje. Que deciros, seguro que las habéis leído todos en uno u otro momento de vuestra infancia. Pues que se mantienen igual de frescas y divertidas, una absoluta delicia. Y Los cabecicubos es el mejor y más divertido análisis del auge de los fascismos que he leído. Hala, acabo de hacer estallar el boutadómetro.

















