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la estación fantasma

12 febrero 2005

La memoria del comepecados



Sabedor de mi mala sombra escogiendo película, aproveché el día del espectador para arrastrar a mi sufrida novia a la proyección del film canadiense "Memoria de los muertos" de Omar Naim, atraído por un argumento que me recordaba al grandioso relato "Aprendiendo a ser yo" de Greg Egan. Que debe ser uno de los mejores cuentos que he leído sobre lo que significa ser humano y el peso de los recuerdos tienen en nuestro concepto de identidad, en lo que nos define como individuos.

En fin, que desbarro. "Memoria..." es una cinta que está pasando con discrección por la cartelera después de la presentación en Sitges; no en vano la vimos en una sala absolutamente vacía, que es una cosa así comodísima pero un poco de mal rollo. Con que, preveyendo la segura presencia de algún cinéfilo psicópata agazapado entre las butacas que no pudiera evitar la tentación de rebanarnos el pescuezo, nos trasladamos a la última fila, repanchingados y con el cuello a salvo.

"Memoria de los muertos" ("The Final Cut" en el original) cuenta la historia de Alan Hackman, el más reputado de los montadores de películas Zoe, grabaciones extraídas de un implante cerebral (normalmente regalo paterno) que registra toda la vida del sufrido implantado. Digo sufrido porque que te pongan un implante de estos es una putada como la copa de un pino, imagínense estar actuando continuamente por miedo al que dirán las veinticuatro horas del día, como si viviéramos eternamente en Gran Hermano, una reunión familiar en casa de los suegros, la puta oficina o publicando un blog mismamente. Qué estrés, joder... Ejem. Dicha grabación es modificada por el montador, eliminando los momentos "impublicables" y dejando como resultado una película hagiográfica para la familia del finado, blanda y sensiblona, como el vídeo del bautizo o la boda, el tipo de cosas que le hacen a uno después de muerto (por el amor de Dios, espero que a mi entierro no vaya nadie).

Alan es un hombre triste, socavado por la dura tarea de contemplar miles de actos despreciables en las grabaciones que manipula, una especie de apestado social despreciado porque conoce todos nuestros secretos. Obsesionado y atormentado por el sentimiento de culpabilidad provocado por un acontecimiento de su infancia, Alan es incapaz de llevar una vida propia. Lo que le convierte en una persona ideal para editar vidas ajenas; contemplando y devorando las bajezas de los demás, perdonándolas para que el muerto realice el tránsito al otro mundo con el alma limpia. La intriga se desata cuando Alan recibe el encargo de realizar la edición de la película final de un importante cargo de Eye Tech, empresa creadora del implante Zoe.

El filme resultante es un modesto y pausado drama de ciencia ficción sin estridencias ni fuegos de artificio, muy lejos de aparatosidades estruendosas como "Yo, robot". Una cinta en la que, como ocurre en la buena ciencia ficción, prima la reflexión, en este caso sobre la naturaleza y privacidad de los recuerdos, la exactitud o no de éstos y como los deformamos para justificar las decisiones tomadas a lo largo de nuestra existencia, incluso si esas decisiones han llegado a arruinar nuestra vida.

Situada visualmente en el sendero recorrido por el clasicismo de M. Night Shyamaladindon, es una película que se deja ver y probablemente gustará a los que disfrutaron de "Gattaca", por ejemplo. Mención especial para un Robin Williams que ya lleva unas cuantas películas de actor "serio" y contenido (sus buenas sesiones de electroshock le habrán costado) en un proceso semejante al sufrido por Jim Carrey y abundando en la odiosa idea según la cual un actor de comedia no es reconocido como bueno hasta que no se tira al menos dos películas poniendo cara de pena. Aunque está incluso bien sigue siendo esclavo de los tics; su método interpretativo podría condensarse en "ahora pon cara de mucho sufrimiento", "ahora pon cara de intensa vida interior", "ahora pon cara de que te están retorciendo el escroto".

En el debe se pueden apuntar ciertas casualidades hábilmente situadas para hacer avanzar la trama, y un leve efecto de aburrimiento general por lo moroso del ritmo, que acabó provocándome cierto desinterés por lo que se estaba contando. Pero en fin, dénle una oportunidad en DVD de alquiler, al menos se arriesga e intenta ser algo diferente. Y si les apasiona perdónenme, ya se irán dando cuenta de que soy un cascarrabias al que no le gusta ninguna película.

3 Comments:

At 6:55 p. m., Anonymous Nacho said...

Gracias por resumirla, porque en Santander ni se ha estrenado (o duró una semana en cartel, que todo es posible). Como se suele decir, esto es Camino desolación. Ya me perdí en su momento 'Eternal Sunshine Of The Spotless Mind' y muchas otras porque ese cine yanki poco comercial corre aquí la misma suerte que el que llega de otras partes del mundo.

 
At 6:56 p. m., Blogger fonz said...

De nada, ya digo que esto es vocación de servicio :). Eso sí, a ver si la he spoileado toda...

Hombre, siempre tienes el DVD de alquiler, que ya conozco a mucha gente que lo prefiere a ir al cine, sobre todo aquí en Madrid; por la pasta que cuesta ya la entrada (6€) y por la gente. Y si no, el vivir en Camino desolación te absuelve de cualquier pecado si usas los malvados programas p2p para poder ver este tipo de películas.

 
At 6:56 p. m., Anonymous Nacho said...

Uy lo que me ha dicho!!!!!! Yo, uno de los avatares que me he decantado en contra de la pirateria por el caso Pulp dejándome atrapar por las redes del peer to peer

No te creas que no lo he pensado, pero por ahora me sigue gustando el ritual de ser 'sangrado' todas las semanas con tal de asistir a una proyección. Todavía soy de los que sienten algo al apagarse las luces y lanzarse a la 'aventura' de averiguar si hemos acertado con el título que vamos a visionar.

Pero claro, entre el precio, los maleducados que empizan a ser multitud en muchas salas que no saben lo que es el silencio, las colas para sacar las entradas (soy de la vieja escuela; prefiero aguantarlas que pagar 60c más por entrada),... Me da que cuando me mude dentro de un año a mi nueva casa en el salón me voy a montar mi propia 'sala'. A ver si puedo disfrutar de esta nueva forma de entender el cine (legal con los DVDs alquilados o comprados... y pirata con el resto )

 

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